15 de diciembre de 2008

Avidez

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11 de diciembre de 2008

En estas Navidades...

Ayer estuve viendo en televisión el programa de Buenafuente


En él aparecieron los alcaldes de Barcelona y de Madrid, con la excusa de hablar sobre el derby de este fin de semana entre el Barça y el Real Madrid.


La verdad es que no les estaba prestando mucha atención (estaba en medio de una deliciosa tertulia con mi novia sobre "El Valor de Elegir", y menos deliciosa sobre las miserias del mundo laboral), pero en un momento que conecté con lo que estaban hablando escuché a Jordi Hereu comentar que estas navidades la gente que pudiera se debía comprometer a "tirar del carro" de la economía. Que quien pudiera consumir debía consumir, porque la sociedad lo necesitaba.


La verdad es que me pareció buena apreciación. La economía funciona en espirales, y esta espiral de caída necesita de algo de implicación por nuestra parte. Eso sí, como dijo Jordi, cada uno en la medida de lo que pueda. Como Spiderman, cuando decía que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.




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5 de diciembre de 2008

La Termodinámica de la Vida

Es el título del nuevo libro que estoy leyendo.



Habla de cómo aplicar los principios de la termodinámica a la ecología y a la evolución. Lo encuentro bastante existencialista, como esperaba, y trata sobre uno de los temas más fascinantes para mi de toda la ciencia: la entropía. Lo vi en la biblioteca y no pude sino abrazarlo con ansias. No lo he acabado aún, pero no puedo dejar de recomendarlo



Os cito un extracto, por si os entra curiosidad, donde se describen algunas de las connotaciones de la termodinámica y la entropía.



"La física de Sir Isaac Newton describía perfectamente los procesos reversibles, como la oscilación de un péndulo y el giro de los planetas alrededor del Sol. En cambio, el enfriamiento de los objetos calientes o la quema de combustible, por ejemplo, no eran procesos perfectos o eternos como las ecuaciones de Newton. Se trataba de procesos irreversibles, imperfectos, marcados por la pérdida y empañados por el fracaso final. A primera vista, el cosmos puede parecer una máquina en perpetuo movimiento. Lo cierto es que en el mundo real los péndulos dejan de oscilar y su energía motora se disipa. Con el paso del tiempo, una energía que podría emplearse de una manera constructiva se sacrifica, aparentemente para siempre. Una colilla torcida en un cenicero no se endereza, recoge sus propias cenizas y absorve su propio humo, para luego saltar a los dedos de un hombre con una cerilla encendida que fulgura y desarrolla una cabeza roja, y que luego el hombre devuelve intacta a una caja, junto a otras cerillas. Lo que ocurre es más bien lo contrario: los bebés nacen, los cereales se ablandan, los escritorios se desordenan y las patillas crecen. Los relojes se paran y la gente muere. El calor se pierde, sin recompensa, en el frío."



Desde que conocí el significado de la entropía, no dejo de verla por todas partes en mi vida diaria. Está en la imperfección del mundo, en la imperfección de cada gesto, en el desgaste de lo cotidiano. Es como un casino en el que no se podrá jugar eternamente, porque al final, la banca se quedará con todo.



Fascinante de veras.


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