27 de noviembre de 2008

El Tullido Dice

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25 de noviembre de 2008

Trabajar de Abogado

Hace mucho tiempo que no escribo... hacer un master no deja mucho tiempo libre.



Retomemos el paso, pues.



Leo ayer en Expansión que el 40% de los abogados se "rinde", y deja de ejercer.



Entre los motivos que indican para el abandono, dicen que un 80% de ellos son "no forzados", y que la mayoría de ellos son antes de los cinco años de ejercicio. Hablan de salarios no muy altos y horarios extenuantes como causa. Resulta interesante echar un vistazo a los comentarios de los lectores también.



No les falta razón a los que se quejan de los salarios, aunque habría que tomar perspectiva para ver con quién compararse. Si se comparan con un ingeniero (de los de élite: industrial, caminos, aeronáutico...), creo que saldrán perdiendo. Son un sector bien pagado desde el inicio. También si se comparan con otros abogados europeos o americanos. Sin embargo, si se comparan con otras carreras de humanidades (poned el ejemplo que queráis), creo que están un escalón, por lo menos, por encima. Esto vale aun teniendo en cuenta que existen todavía abogados que comienzan ejerciendo con una pasantía por la que no reciben ni un euro, siempre que tomemos como referencia los 5 primeros años de profesión.



El problema de la abogacía son los horarios que implica su ejercicio. En los despachos de abogados de tamaño medio en adelante, con algunas excepciones que admitiré (especialmente fuera de las capitales), se trabajan muchas horas. Trabajar 10 horas al día, sin contar el tiempo para comer, resulta de lo más normal. Es más, es lo que se da por entendido cuando inicias la carrera profesional.



Yo soy de la opinión de que no merece la pena. Trabajar tantas horas por algo que, al fin y al cabo, es dinero. Por supuesto que el dinero es necesario para vivir, pero más necesario que el dinero es el tiempo. El dinero para vivir, cuando la vida es trabajar, es la peor inversión que se puede hacer. Cuando un socio de un despacho dice que gana sus cientos de miles de euros, hay que ponderar esta información con otra remuneración no tan mesurable, como es en cuánto tiempo lo ha ganado. Tiene que ver con el concepto del coste de oportunidad.



Hace un tiempo trabajé en un despacho con filosofía de despacho. Es decir, en el que llegabas a estar doce horas diarias metido. El potencial de crecimiento profesional era alto. El salario, no tanto, pero podría llegar a serlo. El precio, mucho mayor.



Es una sensación curiosa el sentir como un éxito el salir a tiempo del trabajo para poder ir al supermercado. Casi ningún día se conseguía. Con esto, te hacías profesional del OpenCor, y del Vips.



Los fines de semana, había que rascar unos minutos al sábado para llegar a cortarse el pelo, ir a la óptica, comprar unos zapatos, ver a los amigos, echar un partido de fútbol, salir por ahí, descansar y, lo primero, estar con la novia. El coste de oportunidad de cada alternativa hacía que mis zapatos estuvieran siempre desgastados, mi pelo greñoso y mi nevera semi-vacía.



Menos mal que no tengo niños que cuidar aún. Las perspectivas, en tal caso, no eran demasiado atractivas. Mirando a mi alrededor, veía abogados que unos años más tarde tenían un mejor salario que el mío, pero echaban las mismas horas. Sus hijos eran atendidos por sus madres (las abuelas), y por asistentas, y cuando llegaban a casa, apenas podían haceres caso antes de que se fueran a dormir.



Una vez una compañera me dijo que ella tenía claras las preferencias. Decía que, cuando ella fuese mayor (muy mayor), y estuviese en su lecho a punto de morirse, estaba convencida de que no miraría atrás en el tiempo y se lamentaría de no haber trabajado más, o de no haber ganado más dinero... pero quizá sí de no haber estado más tiempo con los suyos o haber vivido más la vida.



Son todo opciones en la vida, y nunca sabes cuál es la buena hasta que ha madurado con el tiempo, pero no compadezco a los que se "rinden" del ejercicio de la abogacía.


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