23 de octubre de 2008

Vamos de Presupuestos


Hace poco leí que Zapatero pactaba con el PNV la aprobación de los presupuestos a cambio de una licencia de móviles.


El desarrollo de la noticia, según la encuentro en expansión, es la siguiente: Erkoreka y Zapatero han acordado que el gobierno le concederá al País Vasco potestad para otorgar una licencia autonómica de móviles, mientras que por su parte, el PNV aprobará los Presupuestos Generales del Estado propuestos por el Gobierno.


La noticia tiene muchas reflexiones que hacer pero voy a quedarme con una hoy.



El PNV, como el resto de los partidos diferentes al Gobierno, no estaba de acuerdo hasta hace una semana con los Presupuestos Generales del Estado.


Hace un par de semanas, leyendo la prensa, se veía cómo el PP argumentaba sobre los presupuestos que éstos eran irreales, sin especificar por qué exactamente. El resto de partidos, directamente anticipaban su oposición, también sin fundamento, pero sí con condición. Las noticias eran algo así como el BNG condiciona su aprobación a los Presupuestos a que se destinen fondos a la A6. CiU los aprobará si se cumple con lo previsto en el Estatut.


Pero, ¿Cómo pueden los partidos condicionar una cosa a la otra, cuando no guardan relación directa aparente?¿Qué narices tiene que ver el Estatut, o la licencia de móviles, con el contenido de los presupuestos?



Imaguno que quien lea esto dirá, "nada, pero no sé por qué te extrañas, siempre pasa igual".


Ya, pues siempre será igual, pero no me resisto a decirlo, siempre estará igual de mal. Y como me quedo más contento contándolo al aire, pues allá va.


Habría que entender de la noticia que el PNV, que hasta ahora no estaba de acuerdo con los Presupuestos del Estado, lo está ahora. ¿Qué ha cambiado en los presupuestos de antes a ahora? Nada. Ninguna influencia, y menos de carácter definitivo, tiene la contraprestación pactada con los Presupuestos que había que aprobar.


Entonces, lo que ha sucedido es que el PSOE le ha COMPRADO la aprobación de los Estatutos al PNV. El precio, una cesión más de competencias al País Vasco.


Una de las cuestiones que más me asquea de la política es su desnaturalización, quiero decir, que la política no es lo que debería ser.



Actualmente vivimos una política de resultadismo, de compincheo, de falta de formación y de valores por parte de los políticos (comparado con otras épocas históricas, donde siempre he tenido la sensación de que había un sentido de responsabilidad y honorabilidad, siquiera presunta, en el cargo que se ocupaba), y de cada vez menos interés por los ciudadanos . Pero, sobre todo, es la era de la política de imagen, la comercial y la publicitaria.


Ahora, por ejemplo, un partido decide que "no vende" y que "no es bueno para su imagen" el recibir enmiendas a unos Estatutos. Opina que da mejor imagen el que los mismos sean aprobados "as is", aunque sea pagando un precio extra-estatutario. Además, supongo que les resultará mucho más cómodo el ahorrarse justificar unos presupuestos que cuesta un gran trabajo defender. De hecho, no estoy seguro del grado de profundidad con el que Zapatero en persona conoce los Presupuestos. Temo (sospecho y temo) que no demasiado o, al menos, no tanto como debería.


Entonces, si con un pacto se ahorran discutirlo, y algunos incluso estudiarlo, pues mejor. Y si encima esto les ahorra también modificaciones, alternativas o discusiones que les eviten sentirse omnipotentes, pues también mejor.



Por otra parte, está el PNV. El PNV, en lo que ahora me interesa centrarme, lo veo como un partido "ombliguista", centrados en su territorio y desinteresados hacia lo exterior a él. Además, y como el resto de partidos, también es resultadista y gusta de la mercadotecnia.



Tiene por esto claro que, en su "mercado", discutir acerca de si los Presupuestos son más o menos sociales, más o menos realistas o, en definitiva, más o menos acertados, no le hace ganar ni perder "cuota de mercado". Lo que sí "vende" es conseguir más competencias para Euskadi y promocionar lo propio.



En resumen, hay un partido que pretende evitar el debate en todo lo posible, y hay otro que pasa del debate, especialmente si gana algo con esto.



El resultado, ya lo conocemos.


Sin embargo, creo que la política debería ser otra cosa. Creo que ningún partido debería renunciar a debatir sobre los presupuestos, ni mucho menos vender su voto. Ningún partido debería tampoco comprar un voto, sino ganarlo tras convencer al votante; y tampoco debería entregar una competencia estatal sin necesidad, razón ni debate.


Todos los políticos de nuestro tiempo tienen una responsabilidad inherente a su puesto que dejan a un lado con una insolente por cuestiones de interés no público. Y este es un gran problema, acaso el mayor, para nuestro sistema social.



Estas últimas elecciones la prensa llamaba la atención sobre gente que vendía su voto por internet. La legislación electoral prohibe estas prácticas, para salvaguardar la naturaleza de la democracia. No obstante, nuestros políticos comercian con sus votos pública e impunemente y hasta con aplausos por algunos. No faltará quien alabe al PNV por saber "negociar" competencias, y quien felicite al PSOE por haberse llevado el gato al agua. Y para colmo, la sociedad, nosotros ni nos inmutamos.



Una de las grandes victorias de los políticos de nuestro tiempo ha sido el haber conseguido desvincularse del interés del ciudadano de a pie. Han logrado que la sociedad asuma sin inmutarse su malhacer, a base de tenernos asqueados, aburridos y sumisos.



Un día habría de aparecer un Jesucristo en el Templo de los Congresistas, y para abochornarles por su pérdida de valores... pero eso será en otro mundo. En el nuestro, seguro que este Jesucristo impondría una dictadura en cuanto se diese cuenta de que había ganado cuota de mercado.
























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