Hace tiempo que no escribo. Espero que esto no acabe siendo uno más de los blogs abandonados que pasan por internet.
Para evitarlo, aquí va una reflexión sobre la "Mayor Crisis Económica de Nuestros Tiempos", tema ostentoso y tan recurrente para cualquier conversación en la actualidad como otrora lo fueron las olimpiadas, España campeona del mundial, y perennemente lo es el tiempo o la familia.
Hace poco se han reunido los presidentes de los países de la Comunidad Europea, y han decidido que ampliarán el fondo de garantía de los depósitos de los particulares por el dinero que tengan ingresado en los bancos. Han puesto un mínimo de 50.000€ en cada país.
España, por su parte, ha decidido ampliar el fondo a 100.000€. Perfecto. Me encanta que me garanticen la seguridad de del dinero que tenemos en los bancos (aunque en mi caso personal quizá si me hubieran garantizado 5.000€ o menos habría sido suficiente). Solbes dijo que, en todo caso, esta medida no era necesaria en España, porque no tenemos problemas en los bancos.
Por otra parte, el Estado decidió también la creación a cuenta del Tesoro de un fondo de 30.000 millones de euros, ampliables a 50.000 millones, para la adquisición de "activos de máxima calidad" con el fin aportar liquidez al sistema. A continuación, se apresuró a decir que es una medida que tampoco era necesaria: "precisó que la decisión no responde "a un programa de apoyo a los entidades financieras por razón de solvencia", ya que en la actualidad "no hay necesidad de este tipo de actuación", ni contiene ningún "concepto de ayuda"", según la noticia.
Este fondo servirá para la compra de activos como préstamos hipotecarios o a pymes, que, según asegura Zapatero, "Las entidades financieras que voluntariamente quieran podrán venderle activos de máxima calidad y sin riesgo".
Llama la atención la insistencia de los políticos en afirmar que estas medidas, la segunda bastante drástica y onerosa para las arcas del Estado, resultan innecesarias, en un momento en el que bancos de todo el mundo se encuentran al filo del acantilado, y nosotros afirmamos que los bancos españoles son los mejores y más seguros del mundo, paradigmas para el resto.
Tengo un amigo que trabaja en el Banco de España. Recuerdo que, allá por mayo del año pasado, y antes de la llegada a Europa de "La Madre de Todas las Crisis" analizaba con agudeza los mensajes de tranquilidad que por entonces hablaban de que no habría una bajada drástica en el precio de la vivienda sino un aterrizaje progresivo. Él se reía irónicamente y me preguntaba por qué el Banco de España mandaba mensajes de tranquilidad si realmente no había un problema, y por qué no se hablaba de mensajes de tranquilidad acerca del precio de la leche, los móviles o las manzanas.
Retomo ahora ese análisis para constatar que actualmente comprobamos como nos llega de nuevo un mensaje de tranquilidad por parte de las administraciones. Nos dicen que no hay motivo para preocuparse. Pero no paran de adoptar medidas para detener el problema que nos dicen que no hay. Como un médico que le dice al paciente que no tiene nada, pero va pidiendo hora al cirujano para la operación.
¿Qué hemos de pensar, entonces? Pues no lo sé. Siempre había creído que la banca española era una de las mejores del mundo, y creo que no ha cometido los excesos de la de otros países. Hace unos pocos años estuve en Inglaterra haciendo un curso de economía de inversión, y aún recuerdo cómo el profesor insistía en el bien hacer de la banca española, y en que era uno de los mejores valores que podía exportar España al resto del mundo.
No obstante, el intentar mantener que los bancos españoles se mantendrán mientras los del resto del mundo, de un mundo globalizado como es el nuestro, caen uno tras otro en esta la Crisis Definitiva del Capitalismo Exacerbado, creo que empieza a resultar difícil. Resulta difícil de creer la solidez de la banca española, también, al comprobar que los propios bancos españoles no se fían unos de otros. Esta ha sido una de las causas principales(causa que también tiene sus causas, no olvido), de la caída de la economía, tanto en España como en el mundo. Entonces, si los bancos españoles no se fían unos de otros, y no circula el dinero en el mercado interbancario, tampoco en España, ¿Cómo se puede uno fiar de ellos? Como en uno de esos dichos que tan bien suenan, podríamos decir que la confianza de los demas empieza por la de uno mismo. Si los bancos no confían en ellos, no se puede esperar que los ciudadanos de a pie lo hagamos.
Los bancos, españoles y mundiales son conscientes de que se encuentran en la actualidad en situación de riesgo. El riesgo de la banca procede, en su gestación, cuando se empieza a tensar la cuerda por los impagos de los créditos que conceden, pero alcanza su cúlmen cuando pierde la confianza de sus inversores. En ese momento es cuando se rompe la cuerda, sin posibilidad de sutura. Y es precisamente cuando uno comprueba los esfuerzos que están haciendo, tanto los bancos como el Estado, para que no perdamos la confianza en los bancos, el momento en el que uno se replantea esta confianza.
Medidas como la de asegurar los depósitos en los bancos, y dotar de liquidez los mismos, afirmando a continuación que realmente los bancos no lo necesitaban, lo cierto es que dan mala espina. Cuando una oposición como la española no se opone a que el estado gaste una burrada de dinero en algo que declara que no se necesita, queda claro que, con lo difícil que resulta que el partido gobernante y el de la oposicion coincidan en algo, y si ahora lo hacen, no es precisamente porque no haga falta.
Y si realmente sí hace falta, estamos en un buen lío que los libros de historia recordarán después de que todos nosotros nos hayamos ido.
¡Ardo de curiosidad por saber cómo acaba esta película!
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