Se rumorea últimamente que desde el Gobierno se están planteando la posibilidad de ofrecer una amnistía fiscal en España. Es decir, permitir que los ciudadanos puedan blanquear todo el dinero negro que puedan tener en sus manos sin que se les haga preguntas.
La idea se les ha ocurrido al pensar en la cantidad de billetes de 500 que andan sueltos por España, que dicen que es el 25% del total de la Unión Europea. Los cálculos dicen que su importe sería parecido al de las cantidades destinadas por el Estado a comprar los activos financieros que se comentan en el post anterior. Es decir, algo así como un 5% del PIB español.
Los inspectores de hacienda y la Agencia Tributaria se oponen frontalmente a la propuesta.
No sería la primera vez que en España se realiza una amnistía fiscal. En 1991, el PSOE ya orquestó un sistema de compra de bonos del Estado llamados Deuda Pública Especial, que, con un tipo de interés irrisorio (un 2%, en tiempos en los que los tipos rondaban el 13%), se convirtieron en un eficaz instrumento de blanqueo de dinero. Esta era su única razón de ser, y el único dinero que se invirtió en ellos fue el dinero negro. El depósito era opaco fiscalmente, y había que mantenerlo durante seis años, con lo que en el momento de su salida, cualquier eventual delito fiscal habría prescrito.
La idea se les ha ocurrido al pensar en la cantidad de billetes de 500 que andan sueltos por España, que dicen que es el 25% del total de la Unión Europea. Los cálculos dicen que su importe sería parecido al de las cantidades destinadas por el Estado a comprar los activos financieros que se comentan en el post anterior. Es decir, algo así como un 5% del PIB español.
Los inspectores de hacienda y la Agencia Tributaria se oponen frontalmente a la propuesta.
No sería la primera vez que en España se realiza una amnistía fiscal. En 1991, el PSOE ya orquestó un sistema de compra de bonos del Estado llamados Deuda Pública Especial, que, con un tipo de interés irrisorio (un 2%, en tiempos en los que los tipos rondaban el 13%), se convirtieron en un eficaz instrumento de blanqueo de dinero. Esta era su única razón de ser, y el único dinero que se invirtió en ellos fue el dinero negro. El depósito era opaco fiscalmente, y había que mantenerlo durante seis años, con lo que en el momento de su salida, cualquier eventual delito fiscal habría prescrito.
Las cifras que se manejaron entonces como blanqueadas por este sistema fueron de 808.000.000 ptas o, lo que es lo mismo, unos 5.000 millones de euros. Desconozco el porcentaje del PIB que supuso.
Al margen del análisis de la liquidez que se obtendría con la entrega de todos esos billetes de 500€ al banco o al Estado, y de las connotaciones éticas que tiene el ponerle una alfombra roja a quienes han esquivado su deber de colaboración con la sociedad para que aparezcan ahora como salvadores de la economía, creo que hay otro matiz que debería considerarse.
Ya hemos comentado en este blog la escasa concienciación ciudadana acerca de las obligaciones fiscales. La mitad de los empresarios españoles considera justificable el fraude fiscal. Si ahora se les ofrece, por segunda vez, la posibiliad de blanquear cómodamente el dinero negro que tengan, los empresarios podrían comenzar a contar con ello como una medida recurrente, lo que reforzaría la impresión social de que "defraudar compensa".
En segundo lugar, una amnistía fiscal en tiempos actuales debería partir de un análisis completo de las consecuencias de la amnistía de 1991. La misma fue considerada exitosa, puesto que con ella se inyectó una gran cantidad de liquidez en las arcas públicas, que es lo mismo que se quiere conseguir ahora.
No obstante, habría que tener en cuenta qué pasó en el momento del vencimiento de las Deudas Públicas Especiales, el 28 de junio de 1.997. En ese momento, los 800.000 millones de pesetas, ya blanqueados, volvieron a manos de sus propietarios. Estos, al recibirlo dijeron: OK, ¿y ahora qué hago con esto?.
Sabido es que el negocio de la vivienda, en primer lugar, uno de los destinos preferidos para los inversores españoles, por esta cultura que tenemos de que la casa es una inversión segura y el resto pueden fallar. Y además, es uno de los negocios que resultan más propicios para la circulación de dinero negro.
A mediados del año 1997, aconteció en España un boom inmobiliario que generó una espiral de aumentos en el precio de la vivienda que no se ha frenado hasta el presente año.

Es precisamente la vivienda, el mercado inmobiliario, y la hinchazón de precios infinita de la edificación, la que ha propiciado que en España se haya acabado concentrando el 25% de los billetes de 500€ de la Comunidad Europea en España.
Entonces, diez años más tarde de la entrada en circulación del dinero negro-blanqueado, y exactamente el mismo tiempo después del boom inmobiliario, el Estado se plantea de nuevo blanquear dinero negro.
No se si entenderlo del siguiente modo: ¿vamos a proclamar una amnistía fiscal para blanquear el dinero negro que se ha generado con el boom inmobiliario que surgió a la vez que se puso en circulación el dinero blanqueado en 1991?
¿Con el mismo sistema? ¿Con unas cantidades diez veces mayores? ¿Qué pasará entonces cuando estos 50.000 millones de euros se vuelvan a poner en circulación?
No se si los la puesta en circulación del dinero blanqueado y el boom inmobiliarioguardan una estricta relación causa efecto, pero sí os diré que apuntaré en mi calendario (plurianual) como inversión necesaria la de comprar inmuebles justo antes de que se pongan en circulación las cantidades blanqueadas esta vez. Menudo negocio!
Y tengo claro también que la mitad de los empresarios españoles se reclinarán en su silla, con la sensación de haber tenido la razón todo este tiempo, al pensar que defraudar a hacienda no es algo malo.




2 Comentarios al Respecto:
La razón del comienzo de la subida de precios, que fue en el 1998, no se produce por el fenómeno del vencimiento de estad deuda. Está soportado por otros muchos factores como se encuentra documentado ya en la bibliografía. La concesión de aministías fiscales se ha producido en los últimos años en países con profunda responsabilidad fiscal y otros con menos. Que recuerde las ha habido en EE.UU.,Reino Unido,Alemania, Francia, Bélgica, Italia , China y ahora la está contemplando Brasil.
Lógicamente los Inspectores de Hacienda se oponen. Normal, para muchos de ellos sería mejor que no tuviesemos Constitución, ni Ley General Tributaria, ni Tribunales, ni separación de poderes. Debería usted hablar con asesores fiscales o pasearse por las oficinas de la AEAT para preguntar a los contribuyentes como se nos trata por algunos funcionarios de la AEAT. Su incapacidad de recaudar educando en el correcto cumplimiento de las normas es palmaria y su actuación actual de auténtica depredación fiscal sólo va a conducir a este país a más economía sumergida, no a menos.
Como bien señala nuestro Presidente , las circunstancias son excepcionales y, una vez se tribute en una medida razonable como ha sido el caso de Bélgica o Alemania, el mejor servicio que hoy puede hacer ese dinero, es volviendo a los canales financieros ordinarios.NO sólo hay que cambiar el sistema fiscal de arriba abajo, y no las taimadas propuestas de la oposición, ese dinero debe de incorporarse cuanto antes al sistema finaciero nacional, y , al ritmo que lleva las actuaciones de recaudación mezquina de la inspección de los tributos, y que pagamos todos los contribuyentes, seremos los últimos del cementerio. Gobierno y oposición deberían ponerse ya a ello.
Muy interesante lo que expone.
Con todo el desconocimiento que reconozco tener, (sólo aporto un poco de curiosidad e interés),no puedo apuntar con seguridad todos los motivos del boom inmobiliario.
El informe que se vincula al final del artículo resume "la evolución de los precios medios nacionales de la vivienda por tamaño y tipo del municipio, distinguiendo tres periodos diferenciados: un primer
periodo expansivo de 1987 a 1991, un periodo de estancamiento entre 1992 y 1997 y, finalmente, un nuevo periodo expansivo desde 1998 hasta la actualidad"
Lo que pretendía exponer en este artículo es que me da la sensación de que existe un grupo de empresarios que han venido surfeando sobre la cresta de la ola, aprovechándose del boom expansivo de la vivienda en el 87, acumulando dinero negro hasta el 91, momento en el que se les ofrece la oportunidad de lavarlo sin responsabilidad, con la condición de tenerlo parado unos años. Estos años coinciden con el periodo de estancamiento del precio de la vivienda (1991/2-1997/8).
Y en el momento en el que ese dinero vuelve a estar en circulación, estos empresarios vuelven a invertirlo en viviendas, volviendo al uso del dinero negro, y disparándose de nuevo el precio de la vivienda, hasta que, cuando de nuevo se detiene o cae, se les vuelve a ofrecer la oportunidad de lavarlo.
En cuanto al sistema impositivo español, estoy de acuerdo en que necesita una reforma, un giro en mi opinión hacia la sencillez, y es uno de los temas que me gustaría tocar próximamente.
En cuanto a la actitud de los funcionarios de la AEAT, no estoy seguro de compartir sus comentarios, desde mi posición de asesor fiscal.
Gracias por su comentario.
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