Por qué
La pasada semana contaban en el periódico el conflicto que tienen las diferentes compañías telefónicas sobre la implantación de la fibra óptica en España, con la CMT como testigo y parte.
El problema, pronto y mal, es el siguiente. La conexión a internet en España no puede evolucionar mucho más, en términos de velocidad, a través de las líneas adsl telefónicas, y el futuro se llama fibra óptica, que nos permitirá a los españoles acceder a una conexión de 100 megas, con lo que la televisión, los videojuegos y las películas por internet tendrán la calidad máxima, y no la que existe ahora, y la realidad virtual se seguirá acercando.
Todo esto, tan bonito, tiene un gran pero: hace falta que alguien ponga la fibra óptica, tirando cable por toda España. Y aquí viene el problema: Quién le pone el cascabel al gato.
Las compañías que tienen menos cuota de mercado, como Orange, dicen que es demasiado dinero para poco retorno de la inversión. Que no les sale rentable y no pueden asumirlo. Telefónica, que tiene un 56% de cuota en España, dice que sí, que ella está dispuesta a hacerlo, pero que luego no le vengan otra vez diciendo que tiene que compartir lo que ha hecho con los que no quieren invertir. Y entonces, la CMT dice que sí, que Telefónica tiene razón, que el que quiera peces que se moje, y que si nadie más invierte, nadie más podrá ofrecer el servicio de la conexión por fibra óptica. Sin embargo, a Vodafone no le parece bien, y pide que, al igual que sucede ahora, que Telefónica les ceda su infraestructura a cambio de un precio convenido.
¿Cuál es la disyuntiva, entonces? Pues, según parece, la CMT tendrá que decidir si los españoles nos quedamos con un único operador de fibra óptica, con lo que la competencia sería eliminada y tendremos que aceptar el precio que Telefónica pida si queremos ese servicio, o si, por el contrario, resulta que de nuevo, mamá Telefónica tendrá que financiar la inversión al resto, sin que estos hagan esfuerzo alguno.
Creo que la primera opción es la más descartable de todas. La competencia en el mercado es fundamental, y no resulta recomendable que una empresa privada monopolice un servicio tan básico (al menos para mí). La segunda opción, sin embargo, no me parece justa del todo. No creo que Telefónica sea quien tenga que realizar toda la inversión, por mucho que su cuota de mercado sea de más de la mitad de los clientes, y por mucho que tras haberla realizado, reciba una compensación del resto de operadores que utilicen su infraestructura.
Las compañías
Telefónica es, actualmente, la más cara de todas las compañías que proporcionan servicios telefónicos y de acceso a internet. Sin embargo, su cuota de mercado es de más de la mitad de los usuarios. Creo que esto se produce, en parte, por la falta de interés de los usuarios en cambiar de compañía. Supongo que habrá mucha gente que haya preferido continuar en la compañía suya de toda la vida antes que "enmarronarse" con un cambio de proveedor. Pero, en segundo lugar, existe una convicción relativamente generalizada que dice que Telefónica es la compañía que proporciona un mejor servicio.
En mi caso particular, he tenido ocasión de contratar los servicios de internet y teléfono con Wanadoo (ahora Orange), Ya.com, Jazztel, Tele2 y Telefónica (creo que no me dejo ninguna). Es la oportunidad que te da el vivir varios años de alquiler, que te permite ir revoloteando entre compañías, como abejorro de flor en flor. Y lo cierto es que con la mayoría de ellas he tenido problemas. Con Jazztel fue horrible la contratación y la facturación, con Tele2 el compromiso de permanencia apareció de improviso en el momento de finalizar el contrato. Con Telefónica, el alta me supuso tres meses de espera, y cuatro plantones del técnico instalador. Además, los precios nunca fueron los mismos que se anunciaban en la oferta. Hace unas semanas que estoy con ya.com, y de momento no tengo queja, pero aún no he comprobado su facturación…
Lo que puedo decir, por mi experiencia, es que no hay compañía perfecta, y que fallos tienen todas. Entonces, si no existe calidad, vayamos al precio, me he dicho.
La línea
No obstante, sí me he dado cuenta de la traba que supone para el resto de compañías el dominio que Telefónica posee sobre la línea telefónica.
Hace poco hemos tenido una avería en la línea de mi oficina de trabajo, que está contratada con Comunitel (Vodafone). Los técnicos de Comunitel llegaron al día siguiente de notificar la avería, y constataron que no era problema de ellos, sino de la parte de Telefónica. Ésta, a la hora de acudir a reparar, no se tomó demasiado interés, y el resultado fue que la línea estuvo dos semanas averiada. Esto, como es lógico, repercute en la imagen de Comunitel, y la primera conclusión es que proporcionan un peor servicio que Telefónica. Pero el motivo es la dependencia que tienen los primeros de la segunda, que en muchas veces les hace dar un peor servicio.
La fibra óptica: mi humilde propuesta
Entonces, supongo que si para evitar el monopolio se vuelve a obligar a Telefónica a proporcionar acceso a todas las compañías a través de la línea de su propiedad, estos problemas seguirán existiendo, Telefónica continuará siendo la compañía más cara que da el mejor servicio, y el resto no podrán sino resignarse a depender de la primera. No lo veo como la solución.
¿Qué alternativas hay, entonces? La que se me ocurre es que exista una tercera compañía, ajena a las que proporcionan los servicios, que sea la que acometa la inversión e instale la fibra óptica por todos los lugares de España. Esta solución haría que todas las compañías dependieran de esta primera, y tuvieran que satisfacerle un canon por el uso de sus servicios. Como esta compañía sería independiente, se conseguiría un idéntico trato hacia todas las compañías de servicios, y ninguna podría protestar por haber tenido que hacer la instalación, ni por ser maltratada por la compañía que posee las infraestructuras.
Esta solución es análoga a la que existe en el suministro de electricidad en España, donde existe una compañía, Red Eléctrica Española, que se encarga de gestionar la red de transporte, de modo que garantiza una igualdad entre las empresas suministradoras, y una óptima competencia, al menos en este sentido.
Podría existir, no obstante, el problema de que ninguna otra empresa quisiera acometer tan faraónica obra. Entonces, sería papel del Estado el realizar todas las instalaciones a su costa, para luego cobrar él mismo los servicios, o privatizar la empresa, como prefiera.
La fibra óptica, como el teléfono, la electricidad o internet, debería ser un servicio básico para los españoles, en el que se garantice la competencia en iguales condiciones por parte de todos los suministradores de servicios. Por esto, no creo que las alternativas que se estén barajando sean las adecuadas, y me gustaría haber leído alguna opinión a este respecto, especialmente desde la CMT o del Gobierno.
Es por el bien del país, digo yo.



2 Comentarios al Respecto:
Grata sorpresa. Estaré atento a lo que pase por aquí.
Un saludo y suerte con el blog.
Si quieres un intercambio de links, ya sabes. Yo te pongo un link ahora.
Un abrazo,
Hecho.
Qué honor!
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